Tengo una brecha que me cruza todo el pecho.
Tengo al corazón exhalando lo que parecen sus últimos latidos.
Aquí, entre las idas y venidas de los días.
bailando hasta sudar,
autoconvenciéndome de que ya no siento.
Hoy he hecho la prueba, creyendo estar curada,
creyendo haber pasado la terapia que cuesta una vida en tres días.
Creyéndome no tener corazón.
Y al fin, he caído en la cuenta de que aunque no sé de que manera,
después de arrancarlo tú sigues ahí latiendo por él.
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Sorvitos de esencia del ayer.