Me encuentro en la encrucijada del abismo.
Al pie del salto mortal.
Nunca supe como la gente pierde el corazón por el camino,
como pierde los papeles, las lágrimas, lo pies y al final se queda sola.
En mitad de la nada, descalza y desnuda,
con tu nombre en mi pecho, pasan las horas, la gente.
¿Cómo dos amantes que se conocen con los ojos cerrados, que recorren sus cuerpos a tientas de repente se van?
¿Cómo te recuperas de una caída libre?
Nunca supe a qué tenía miedo, hasta que giré la esquina,
hasta que dejé de ser persona para ser fantasma,
y supe entonces que el mayor miedo es estar sola.
No sola porque el corazón tenga patas y se vaya huyendo,
sola, en una habitación sin nadie más que "mi".
¿Y si te llamo y te digo que necesito un abrazo que me hunda en mi?
¿Y si te digo que la verdad sólo quiero no estar sola aquí?
¿Y si te digo que tengo tanto miedo que ahora sé que por llorar más no meas menos?
Necesito tu abrazo, dejas los labios en casa, pero ven con un abrazo repleto de no estás sola.
Siento no haber sido muleta,
siento haber sido carga.
Siento no haber sido futuro,
siento no estar y que no estés.
Pero ven, ven brazo abierto casa en pecho y dime que al final todo saldrá bien,
que quien llora no mama, pero que a veces hay que hundirse para salir a flote,
dime que soy como el barco de Jack Sparrow y que necesito girar para salir del mundo de los muertos, dime que puedo, dime que estarás a mi lado aunque no me cojas de la mano, pero no me dejes sola.
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Sorvitos de esencia del ayer.