Terrible instrospección sin supervisión especializada y temeroso resultado.
Aquella que se conforma con estar presente un segundo o una risa casual, se intenta llenar a base de vacíos.
Cimientos podridos para construir sólido.
Que no se encuentra más que con el azote de la repetición más previsible existente por la simple evidencia de que no es la piedra la que es siempre la misma.
Sueña que sueña y despierta acojonada en el mismo sitio.
La puta realidad, para todos los públicos que están en standby.
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Sorvitos de esencia del ayer.