los besos,
las miradas,
sexo y cigarrillos
y luego el resto.
El resto, que es lo que me acojona;
me acojona y me hace sudar de emoción,
con risas en vena.
Un chute de confianza,
de independencia.
Es como si dos continentes se cogiesen de la mano
y su espalda fuese el tapiz del cielo.
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Sorvitos de esencia del ayer.