martes, 24 de marzo de 2015

La triste historia de las lágrimas reídas.

Ni con la melancolía de Chavela,
ni la dulzura de Silvio,
ni risueña como Adriana,
sin el tono de Ella Baila Sola,
no fui.

Como la imposibilidad de llegarte,
el frío que hacen tus silencios,
el dolor.

Pasajeros de un mundo que nos viene grande,
que intenta comernos,
que me acaba sentando mal
El atracón.

La soledad de los grandes,
de los solistas, que son los triunfadores.
Triunfadores en todo,
pero solistas.

Y el orgullo,
del que gana
arriesgándolo todo,
quedándose con la fugaz satisfacción de   estar en la cima.

Cima, ¿de qué?
¿Por cuanto?

Pero el pesar,
del que se reniega,
orgulloso del logro.
Y luego la muerte.
Solistas triunfadores.
Grandes pasajeros,
mejores catadores,
de la cima.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Sorvitos de esencia del ayer.