Abro los ojos
te veo y sigues medio dormido,
luchando con los párpados,
parece que van ganando ellos.
Los has abierto,
vencido.
Y de repente huele a crepes,
a buenos días,
pero no princesa, que tú solo amas
a guerrilleras.
Y yo,
Ella,
sigo en la cama,
intentando romper mis miedos,
cayendo en la cuenta
de
que
puede
que
tú
si,
aunque a veces me niegues,
y luego afirmes en un abrazo.
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Sorvitos de esencia del ayer.