martes, 1 de octubre de 2013

¡Joder con las lenguas!

Besaba palpitante desde debajo de mi falda todos los rincones que había antes de llegar a su pantalón.
Giraba la cabeza para morder su cuello y ponerle enfermo, pero se resistía a los cuchillos que son los dientes cuando después de tanto tiempo están largos.
El calor subía al igual que se escapaba el aire de las bocas y subían las camisetas y también subían sus ganas y chorreaban las mías; tan segura y tan perdida en su cuerpo solo buscaba que se acelerase, entonces lo estaba haciendo bien.
Agarrarse a su pelo, tirar de él y que tiren del tuyo, como queriendo quitarnos la carcasa que protege lo que está detrás de las costillas.
Y las lenguas que recorren las bocas, que se tocan. ¡Joder con las lenguas! que descaradas, ¡como se follan en nuestras bocas, como se rozan las desgraciadas!


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Sorvitos de esencia del ayer.