jueves, 20 de enero de 2011

Largo y extenso.

Y corres, corres, no paras nisiquiera miras atrás, no esperas que nadie corra junto a tí, no piensas que nadie sienta la misma necesidad que tú de correr, correr sin mirar atrás.
Y aceleras la carrera y notas otros pasos detrás de tí, no te giras sabes que esa persona corre por el mismo motivo que tú dejarlo todo atrás, pero te quitas los cascos, quieres oír sus pisadas, quieres escuchar vuestra respiración acelerada junta.
Y aún no sabes como pero esas pisadas, ese jadeo, ese sonido de su cuerpo chocando contra el aire te es familiar, pero no piensas parar, has empezado a correr hacia adelante para no mirar hacia atrás.
Y de repente escuchas como su velocidad es mayor y tu comienzas correr más fuerte aún pero no puedes, estás al máximo, y escuchas en un lio de pensamientos, de esos cascos a tope como suena y resuena esa canción en tu cabeza, como se introduce haciendo una mezcla con tus pensamientos y con esos pasos, ese jade, ese estruendo (imposible de escuchar) de su cuerpo contra el aire, y él , es un hombre, sigue avanzando corre, corre como si me quisiese alcanzar, pero no puedo, no puedo mirar atrás y corro, corro!
Noto a mis espaldas como su mano me intenta alcanzar el hombro, y mi cuerpo se estremece ante su olor, y mi cuerpo reacciona ante su amago como el agua a 100 grados centígrados, siento que me evaporo.
Y de repente caigo, y noto una mano, un abrazo abrazando mi cintura, su respiración azotando mi pelo suavemente y no me quiero girar, no me giro, pero nisiquiera me hace falta, porque me ha levantado.

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Sorvitos de esencia del ayer.